Marco Denevi, Falsificaciones

14/11/06 | |

EL MENSAJERO MENDAZ
Un jinete llegó a las puertas del palacio de la emperatriz Sui–Ko. Sin apearse del caballo laqueado por el sudor, entregó a los centinelas un mensaje: el príncipe Yasumotu, hijo de la emperatriz, libraba en los confines de las islas una batalla de resultado dudoso y para disipar esa duda pedía urgentes socorros. Pero el mensaje estaba redactado en un estilo negligente, no observaba las fórmulas del ceremonial, olvidaba darle a Sui–Ko sus sesenta y siete nombres públicos y en cambio la llamaba por su único nombre secreto. Hubo que rehacerlo todo, palabra por palabra. Cuando la tarea terminó, el príncipe Yasumotu estaba de regreso, victorioso. La emperatriz ordenó que el mensajero fuera decapitado por difundir falsas noticias.
EL HADO DE PAPEL
¡Terrible zozobra la del señor Kafka! Los trámites son tan largos y complicados, intervienen tantos amanuenses, él debe deambular por tantas oficinas, le exigen tantos requisitos, certificaciones y avales, tuvo que llenar de puño y letra tantas solicitudes que ha tenido miedo de que se interponga un olvido, un error, una distracción, algún descuido, algún extravío, incluso alguna mala voluntad o animosidad o envidia por parte de tantas personas de las que depende su suerte. De modo que renuncia. Pero el trámite de la renuncia es tan complicado como el anterior y el señor Kafka, o K. como lo llaman para abreviar, debe recomenzarlo todo de nuevo y ahora está temiendo que se interponga un olvido, un error, una distracción, algún descuido, algún extravío, etc. etc.
ESCENARIOS PARA EL CRIMEN
Algo espantoso puede suceder en un museo de paleontología durante los carnavales, en un negocio de artículos ortopédicos en Nochebuena, dentro de la Bolsa de Comercio a la medianoche de un día de fiesta. Hay sitios que, en determinados momentos, parecen no pertenecer a la realidad y allí un hombre podría engañarse y cometer infamias y perversidades, convencido de que disfruta de la misma impunidad que la vigilia promete a los sueños más atroces.

Marco Denevi, Falsificaciones.
Publicidad para Jabón Sanit, aparecida en la revista colombiana Cromos, 1974.

::: Música de la Dirty Dozen Brass Band.

1 comentarios:

Omar (Popayán) dijo...

Bravo, bravo. Dos de tres comentarios que describen lo maravilloso del protocolo burocrático en las relaciones interpersonales de occidente. Prefiero un abrazo a una carta con copia de recibido. Bravo Giovanny, síguenos animando.

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