Wet lips, deep breath.

30/9/11 | |

CARACOL
Raúl Brasca
Se puso el caracol en el oído y oyó el ruido del mar mientras la tarde espléndida se oscurecía y el aire diáfano se volvía agua. Cuando vio pasar un pez frente a sus ojos pensó que se ahogaría y, rápidamente, separó el caracol de su oreja. La luz volvió y el agua se hizo aire transparente. Aliviado, respiró hondo y se pasó la lengua por los labios húmedos que aún conservaban restos de sal.

SAMARITANO
Julia Otxoa
En medio de aquel desolado paisaje estepario, sobre el lecho de nieve, el desconocido le fue limpiando las heridas, calmando su terror con palabra sosegada, con mirada clara y firme de caballero acostumbrado al cultivo de la sensibilidad.
El rostro del herido fue tornándose más sereno y su cuerpo, maltrecho tras el asalto de los bandoleros, dejó poco a poco de temblar. Por fin, envuelto en sus dulces palabras, rendido al fin por tantas horas de dolor e incertidumbre herido sobre la nieve, durmióse tranquilo. Momento que aprovechó el falso samaritano para sacar su daga y rebanarle limpiamente el cuello, robándole lo único que le habían dejado los ladrones.

Textos encontrados, aquí. Imagen cortesía de NEW-ART.

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