Es como la lluvia en una película muda, o como un barco en el fondo del mar, o como una galería de espejos a la hora de cerrar, o como la tumba del ventrílocuo mundialmente famoso, o como el rostro de la novia cuando se sienta a mear después de hacer el amor toda la noche, o como una camisa secándose en el tendal sin una casa a la vista… Bueno, vas pillando la idea. De 'El monstruo ama su laberinto', Charles SIMIC.

Diez novelas negras, diez comienzos (1)

13/9/09 | |

Samuel Spade tenía larga y huesuda la quijada inferior, y la barbilla era una V protuberante bajo la V más flexible de la boca. Las aletas de la nariz retrocedían en curva para formar una V más pequeña. Los ojos, horizontales, eran de un gris amarillento. El tema de la V lo recogía la abultada sobreceja que destacaba en medio de un doble pliegue por encima de la nariz ganchuda, y el pelo, castaño claro, arrancaba de sienes altas y aplastadas para terminar en un pico sobre la frente. Spade tenía el simpático aspecto de un Satanás rubio.
— ¿Sí, cariño? —le dijo a Effie Perine.
Era una muchacha larguirucha y tostada por el sol. El vestido de fina lana se ceñía dando la impresión de estar mojado. Los ojos, castaños y traviesos, brillaban en una cara luminosa de muchacho. Acabó de cerrar la puerta tras de sí, se apoyó en ella y dijo:
— Ahí fuera hay una chica que te quiere ver. Se llama Wonderly.
— ¿Cliente?
— Supongo. En cualquier caso, querrás verla. Es un bombón.
— Adentro con ella, amor mío —dijo Spade—, ¡adentro!.

El halcón maltés (The maltese falcon). Dashiell Hammett. Traducción de Fernando Calleja. Alianza Editorial.
En la imagen, Dashiell Hammett por Michael Lark.
-------------------------------------------------------
Con El halcón maltés comienzo esta serie de diez entradas con los párrafos iniciales de algunas de mis novelas negras favoritas.

0 comments:

Publicar un comentario