Es como la lluvia en una película muda, o como un barco en el fondo del mar, o como una galería de espejos a la hora de cerrar, o como la tumba del ventrílocuo mundialmente famoso, o como el rostro de la novia cuando se sienta a mear después de hacer el amor toda la noche, o como una camisa secándose en el tendal sin una casa a la vista… Bueno, vas pillando la idea. De 'El monstruo ama su laberinto', Charles SIMIC.

Tocar madera (y olvidarse de los falsos)

8/9/09 | |

Tocar madera

Tocas madera debajo de la mesa y tus dedos,
sin quererlo, rozan una pelambre fina.
— Debe ser la piel del diablo—.
Para corroborarlo bajas la cabeza hasta el reverso
de la tabla y observas el sitio donde
tus dedos acaban de posar su grima.
— Sí, es el demonio— y acaricias su lomo terso.
Juan Calzadilla (1931-)
Encontrado en el Magazín Dominical de El Espectador, Nº145, enero 5 de 1986.
A la izquierda, dibujo de Juan Calzadilla.

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