Mercado ardiente

18/02/11 | |

Escena conyugal
Lanzaba con presteza uno tras otro los cuchillos a su mujer, quien los recibía con el trapo para secarlos.
Luis Felipe Hernández.

Mercado
Señora, si usted tuviera idea de mi soledad, no me exigiría que comprara cinco pesos de perejil: me vendería diez centavos.
Gonzalo Celorio.

Ardiente
¿Quieres soplarme en este ojo? -me dijo ella-. Algo se me metió en él que me molesta.
Le soplé en el ojo y vi su pupila encenderse como una brasa que acechara entre cenizas.
José De la Colina.
Ilustración de Giovanni Clavijo.

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