Y con tanto frenesí

3/10/11 | |

La venia
Una dama de calidad se enamoró con tanto frenesí de una tal señor Dodd, predicador puritano, que rogó a su marido que les permitiera usar de la cama para procrear un ángel o un santo; pero concedida la venia, el parto fue normal.
Drummond.
El libro de la imaginación. Editorial Fondo de Cultura Económica.

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