Liz Taylor, carteles de sus películas VIII

31/03/11 | | 0 comentarios

La casa embrujada

Hacía muchos años que nadie pasaba una noche en la vieja mansión. Decían que una aberración se arrastraba por sus corredores y que todos los descendientes de aquella decadente familia estaban malditos. Los ancianos se persignaban, las mujeres gemían y los hombres blasfemaban. Sin embargo, los dueños querían venderla y yo acepté pasar la noche para acabar con su leyenda siniestra, porque mi ambición siempre ha superado a mi cobardía.

Los estragos del abandono eran infinitos: una suerte de lepra carcomía los muros, la humedad formaba repugnantes verdugones de sarro y el olor de las ratas podría cortarse en grasientas lonjas. Con la tuberculosa luz de mi linterna perseguí en vano fantasmas que resultaron telarañas, roedores y muebles amortajados de blanco, como niños muertos. La casa no tenía espejos y a todos os personajes de las pinturas les habían borrado los ojos. Los relojes marcaban a destiempo la misma hora.

Al amanecer vi a los dueños en la puerta y salí a rastras del caserón embrujado, pero esos cobardes huyeron y la policía me ha disparado. Desde entonces no he vuelto a salir y vivo muy a gusto por estos corredores. Ningún espejo me molesta y he descubierto que me encantan las ratas.

Fernando Iwasaki, Ajuar funerario, 2004.

Liz Taylor, carteles de sus películas VII

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La silla eléctrica

Cuando me comunicaron la fecha funesta se apoderó de mí la angustia de los sentenciados, y desde entonces sólo pienso en el dolor, el ruido y la luz. Si el trámite fuera indoloro miraría desafiante a mi verdugo, pero el pánico me paralizará cuando contemple la obscena exhibición de sus instrumentos de tortura. Por eso debo conservar la escasa dignidad que me queda, porque no quiero que los demás condenados se consuelen con mi cobardía. ¿Qué importa lo que ocurra una vez que me siente en la silla maldita? Podré llorar, podré maldecir y hasta cagarme en la silla de los cojones, porque esos matarifes son muy escrupulosos con la limpieza. Pero en el corredor de la muerte no puedo permitirse ser débil, ya que aunque nos miremos distantes de reojo, por dentro todos pensamos en el dolor, el ruido y la luz. Tengo miedo, quiero huir y hago secretos propósitos de enmienda, pero todo es inútil porque dentro de un año estaré de nuevo aquí: en la consulta del dentista.
Fernando Iwasaki.

Liz Taylor, carteles de sus películas VI

30/03/11 | | 0 comentarios

La pesadilla de Peter Pan
Cada vez que hay luna llena yo cierro las ventanas de casa, porque el padre de Mendoza es el hombre lobo y no quiero que se meta en mi cuarto. En verdad no debería asustarme porque el papá de Salazar es Batman y a esas horas debería estar vigilando las calles, pero mejor cierro la ventana porque Merino dice que su padre es Jocker, ý Jocker se la tiene jurada al papá de Salazar.

Todos los papás de mis amigos son superhéroes o villanos famosos, menos mi padre, que insiste en que él sólo vende seguros y que no me crea esas tonterías. Aunque no son tonterías porque el otro día Gómez me dijo que su papá era Tarzán y me enseñó su cuchillo, todo manchado de sangre de leopardo.

A mí me gustaría que mi padre fuese alguien, pero no hay ningún héroe que use corbata y chaqueta a cuadritos. Si yo fuera hijo de Conan, Skywalker o Spiderman, entonces nadie volvería a pegarme en el recreo. Por eso me puse a pensar quién podría ser mi padre.

Un día se quedó leyendo el periódico y lo vi todo flaco y largo en el sofá, con sus bigotes de mosquetero y sus manos pálidas, blancas blancas como el mármol de la mesa. Entonces corrí a la cocina y saqué el hacha de cortar la carne. Por la ventana entraban la luz de la luna y los aullidos del papá de Mendoza, pero mi padre ya grita más fuerte y parece un pirata de verdad. Que se cuiden Merino, Salazar y Gómez, porque ahora soy el hijo del Capitán Garfio.
Fernando Iwasaki.

Liz Taylor, carteles de sus películas V

29/03/11 | | 0 comentarios

Eustace

Amo a Eustace a pesar de que me lleva cuarenta años, es totalmente mudo y no tiene ningún diente. Me da igual que Eustace esté completamente calvo- excepto los pelos esos que se le ven entre los dedos de los pies-, que cuando ande se le note la joroba y a veces se caiga en medio de la acera. Si cree que tiene que emitir uno de esos cortos sonidos agudos suyos como silbando, o si se le da por mordisquear con su boca sin dientes en el sofá o irse a dormir al jardín, yo lo acepto todo como cosas bastante normales. Porque le amo. A Eustace le amo porque es el único hombre del mundo al que no le importa que yo tenga tres piernas.
Tanith Lee.

Liz Taylor, carteles de sus películas IV

28/03/11 | | 0 comentarios

Súper-ciencia

Por medio de los microscopios
Los microbios
Observan a los sabios.
Luis Vidales.

Liz Taylor, carteles de sus películas III

27/03/11 | | 0 comentarios

Diálogo: (Maggie y Brick)
- Uno de esos monstruos cuellicortos me ha tirado helado.
- ¿Por qué llamas a los chicos de Gooper monstruos cuellicortos?
- Porque los hijos de tu hermano no tienen cuello. Al menos, visible. Sus cabezotas se incrustan en sus gordos cuerpos sin que exista la menor separación.
- Eso es grave.
- Sobre todo porque así no se les puede retorcer el pescuezo.
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Diálogo: (Maggie y Brick)
-¿Tú sabes cómo me encuentro? Como una gata sobre un tejado de zinc caliente recalentado por el sol...
-Pues salta del tejado ¡Salta! Los gatos saltan desde los tejados sin hacerse daño... ¡Anda, salta!
-¿Cómo he de saltar y a dónde?
-¡Diviértete!
-¿Cómo puedes decirme eso? Yo no puedo pensar más que en ti... Aún con los ojos cerrados te veo siempre... ¿Por qué no has de ser feo, gordo o cualquier otra cosa que yo no pueda soportar?
-A las mujeres como tú esas cosas se les pasa...
-Estoy mucho más decidida de lo que crees... y al final ganaré
-¿Qué ganarás? ¿Cuál puede ser la victoria de una gata en un tejado de zinc caliente?
-Seguramente continuar en él mientras lo resista.

Fragmentos de diálogo de The Cat on a Hot Tin Roof, 1958. Dirección: Richard Brooks.

Liz Taylor, carteles de sus películas II

26/03/11 | | 0 comentarios

Sirenas

Se acercan las sirenas y el astuto Ulises les ordena a sus hombres: “¡Amarradme al palo mayor, no quiero sucumbir al hechizo de su irresistible canto!”.
Las sirenas pasan, se alejan presurosas porque hubo un incendio y el carro de bomberos y las ambulancias deben llegar a tiempo.
Rosa Beatriz Valdez.
El microrrelato en Tucumán y el noroeste argentino.

Liz Taylor, carteles de sus películas

25/03/11 | | 0 comentarios

Una sola carne
Tan pronto el sacerdote concluyó la frase… y formaréis una sola carne, el novio, excitado, se lanzó a devorar a la novia.
Armando José Sequera.

Chao, Liz

24/03/11 | | 0 comentarios

Dolores zeugmáticos
Salió por la puerta y de mi vida, llevándose con ella mi amor y su larga cabellera negra.
Guillermo Cabrera Infante.

Un "éxito" recomendado

23/03/11 | | 1 comentarios

Todos quietos, Brigitte

21/03/11 | | 0 comentarios

Para quitar el aliento: fotografía (del trasero) de doña Brigitte Bardot, Playboy (julio de 1964). Imagen vía Vintage scans.
::: Brigitte Bardot - La Madrague (Mp3).

Manizales visual

19/03/11 | | 0 comentarios

Entre el 12 y el 16 de abril de 2011: El 10º Festival Internacional de la Imagen. Para más información, consulte aquí.

The hard ride

18/03/11 | | 0 comentarios

VHS Archive, para exploradores de tesoros.
::: Tiken Jah Fakoly - Afrika live in Dakar.

Ute Lemper, el sueño

16/03/11 | | 0 comentarios

El sueño
Soñé que un niño me comía. Desperté sobresaltado. Mi madre me estaba lamiendo. El rabo todavía me tembló durante un rato. Luis Mateo Diez.

Octopus vs. Megashark

12/03/11 | | 0 comentarios

Designers go to heaven, inspiración cortesía de la Estación Gráfica.
::: Gentle Giant - Octopus (1972).

Hellboy, machaca!

9/03/11 | | 0 comentarios

Vía Komiqueros: Hellboy en México, por Mike Mignola y Richard Corben. Descargar.

Que parezca un accidente, Chuck

5/03/11 | | 0 comentarios

LA CASA DE REPOSO

La madre superiora miró hacia el cielo como buscando una señal divina, y en sus ojos desvelados de oraciones reverberó cristalina una lágrima.

–¿Y dice usted que el viejo profesor se niega a ir a misa, hermana?
–Así es, reverenda. Y maldice y ofende a María Santísima.
–No importa, hermana. Llévelo entonces a dar un paseo por el huerto.
–Sí, reverenda.

–Hermana…
–¿Sí, reverenda?
–Que parezca un accidente.

Fernando Iwasaki.
En la imagen, Chuck Norris en A force of one.

Ist/Typo/The pink re

1/03/11 | | 0 comentarios

Typographic posters, por si se duerme la inspiración. En la imagen, cartel de Erkut Terliksiz.