Es como la lluvia en una película muda, o como un barco en el fondo del mar, o como una galería de espejos a la hora de cerrar, o como la tumba del ventrílocuo mundialmente famoso, o como el rostro de la novia cuando se sienta a mear después de hacer el amor toda la noche, o como una camisa secándose en el tendal sin una casa a la vista… Bueno, vas pillando la idea. De 'El monstruo ama su laberinto', Charles SIMIC.

Una copa de bienvenida

20/7/12 | |

Me estremece una duda tremenda: no sé si estoy vivo y tomo un trago en mi ciudad o si me encuentro en el infierno y los diablos me brindan la copa de bienvenida.
Fragmento de El auto loco, de Humberto Salvador (Ecuador).
Ilustración de Scott Bakal.