Los ojos tan cerrados

24/8/15 | |

Kid Badillo

El campeón tenía los ojos tan cerrados, que apenas podía divisar al juez en cuenta progresiva hacia el diez. Su orgullo de ganador no lo dejó permanecer en el suelo. Llevó su guante derecho a una de las cuerdas del cuadrilátero y se levantó tambaleante mientras escuchaba gritos enardecidos que no lograba identificar como de apoyo o de rivalidad. Una vez de pie, observó de forma borrosa un grueso e intenso rojo acercándose hacia él. Más que su título, supo que hasta ahí le había llegado el orgullo.
Daniel Ávila.