Volver a las quintas y las cenizas interrumpidas

22/11/15 | |

Planes interrumpidos
Aurora Venturini

Adopté a Bertha y la llevaba colgada de la cadenita de plata como un medallón. Alquilé un departamento próximo a la Facultad de Humanidades y me mudé con Bertha.
 A los veinte años finalicé mis estudios universitarios. Pensé no volver a la quinta. No quería dictar clase en las Escuelas Normales, ni en el Colegio Nacional; me ofrecieron unas horas en el Liceo pero no acepté. Trataría, en lo posible, de no contraer compromisos ni afectos, evitaría trabar amistades. Hacía traducciones del francés para una editorial y preparaba alumnos libres y aplazados. Frustrada mi ilusión de viajar a Europa a causa de la guerra, iría a Chile, la isla de Pascual era mi meta. Y el diablo metió la cola. Continuar leyendo.