Es como la lluvia en una película muda, o como un barco en el fondo del mar, o como una galería de espejos a la hora de cerrar, o como la tumba del ventrílocuo mundialmente famoso, o como el rostro de la novia cuando se sienta a mear después de hacer el amor toda la noche, o como una camisa secándose en el tendal sin una casa a la vista… Bueno, vas pillando la idea. De 'El monstruo ama su laberinto', Charles SIMIC.

Inconexo (Ilustración de Camilo Clavijo)

16/2/12 | |


1 comments:

Darko dijo...

El metro avanza! no puedo escuchar lo que dice por que la memoria filtra cada poro. Hace calor aca abajo, pero la noche londinense me espera, con ella lloviznita dolorosa. Y ya no hay mas la Fatima quiroga, aquella que tomabamos depues de cine y de un taladro, (llamese M o E ). Y a no hay nada de eso. Pero sigo corriendo para que la muerte no me alcance, y si por si te quiere alcanzar corro, sofocado un par de metros mas, los finales.

Una noche me encontre con Katsukawa, nos emborrachamos como los demonios, y el tambien anhoraba la ruta Fatima quiroga, y K me pregunto por M. y por E. y yo no atine a decir nada, solo repondi G esta con C; y mi soledad.

Le dije a K, que si nos volvieramos a encontrar con G. y C. (no sin embargo E.) nos volariamos sesos de felicidad).

Pero G. no lo hara, ni yo tampoco, solo K. Y asi quedamos solo G. y F. esperando la ultima ruta Fatima-Quiroga, en alguna llovisnezca calle en la 24th (perdon por el anglicismo), y yo corere despues de bajarme en San Jose, y G. esperara hasta bajarse alla donde solo el sabe.

Pero fresco diria el gordo que veia a los travestis acamparse de la lluvia, fresco, quedas vos y C. y yo con mi soledad.



Abrazos.

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