Es como la lluvia en una película muda, o como un barco en el fondo del mar, o como una galería de espejos a la hora de cerrar, o como la tumba del ventrílocuo mundialmente famoso, o como el rostro de la novia cuando se sienta a mear después de hacer el amor toda la noche, o como una camisa secándose en el tendal sin una casa a la vista… Bueno, vas pillando la idea. De 'El monstruo ama su laberinto', Charles SIMIC.

Grant Green, más vale tarde que nunca

15/5/26 | |

Grant Green es de esos músicos que uno descubre tarde y se arrepiente de no haber encontrado antes. Nació en San Luis en 1935 y pasó casi toda su carrera grabando para Blue Note, tocando junto a Herbie Hancock, Lee Morgan y Jimmy Smith, entre otros. Su guitarra no se parecía a la de nadie: fraseaba como un saxofonista, con una línea melódica limpia y directa que te entraba sola. La crítica jazzística de su época lo miró por encima del hombro porque sonaba demasiado accesible, demasiado groove — como si eso fuera un defecto. Murió en 1979 de un infarto dentro de su coche en Nueva York, después de haber vuelto a tocar contra las órdenes de su médico porque necesitaba el dinero. Una historia que dice mucho de cómo trata el mundo a ciertos genios. 

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