Los perdía, los buscaba...

13/8/17 | | 0 comentarios

"...que casi todas las cosas grandes que existen son grandes porque se han creado contra algo, a pesar de algo: a pesar de dolores y tribulaciones, de pobreza y abandono; a pesar de la debilidad corporal, del vicio, de la pasión."

"La soledad engendra lo original, lo atrevido, y lo extraordinariamente bello; la poesía. Pero engendra también lo desagradable, lo inoportuno, absurdo e inadecuado."

"Los perdía, los buscaba, cansado y acalorado, por puentes y sucios callejones, y soportaba minutos de angustia mortal cuando, de pronto, aparecían en algún pasaje estrecho donde no había modo de apartarse."

"Un aparato fotográfico, cuyo dueño no apareció por ningún sitio, descansaba junto al mar sobre su trípode, y el paño negro que habían echado sobre él flotaba al viento.

Fragmentos de 'La muerte en Venecia', de Thomas Mann. Traducción de Martín Rivas.

Shepard, otro que se fue

6/8/17 | | 0 comentarios

 Crónicas de Motel (fragmento) / Sam Shepard

"Estaba prácticamente a mitad de camino entre San Francisco y Los Angeles. Parqueó el camión en la suave orilla de la Highway 5, pasó arrastrándose por debajo de una alambrada y se dirigió al pastizal de Harris. Más allá de los corrales encontró un campo abierto y se sentó en el centro con las piernas cruzadas. El áspero olor a ganado le inundó el pecho. El sol estaba poniéndose justo entonces tras los cerros de Coalinga, y dos anchas fajas de nubes anaranjadas se extendían por encima del Central Valley como un par de inmensas alas de halcón. Quería hablar consigo mismo pero se lo impidió la quietud del espacio. Se quedó escuchándolo. Un ave de rapiña nocturna. Mugido de reses. El bello gemido de un diesel Kenworth. Imaginó las dos ciudades simultáneamente, como si colgaran de los brazos extendidos de las nubes anaranjadas. Suspendidas. La pequeña San Francisco oscilando al norte: inocente, rica y un poco boba. Al sur, la reptante y demente serpiente de Los Angeles. Con su colmilluda boca abierta de par en par, los ojos encendidos, paralizada en un ataque de pura paranoia. Aquí es donde debía estar, pensó. Justo aquí. En medio. Aplastado sobre la panza de California, en un lugar desde el que podía verlas a las dos desde lejos. Podía vivir en los intestinos de este valle, y dedicarse a espiar el cerebro y los genitales. Un plan inútil. Las cosas empezaban a jalarle en ambas direcciones. Ya estaba en movimiento cuando sólo buscaba la quietud. Una enorme mano tiraba de él desde su espalda. Una mano sin cuerpo. Le jaló hacia arriba, remontándolo a muchas millas de altura por encima de la carretera. No resistió. Ya no tenía miedo de caerse. La mano penetró limpiamente a través de su espalda y se dirigió directamente al corazón. Se lo agarró. Sin apretarlo. Era un contacto de amor puro. Dejó que su cuerpo cayera y lo vio rebotar contra el suelo sin esperanza. Su corazón permaneció en lo alto, encogido en la palma de un gigantesco puño."

En el rincón de una habitación

4/8/17 | |

Aquí, Richard Mcguire. Descargar
"...Richard McGuire, cuenta la historia de todo lo que ha ocurrido en el rincón de una habitación a lo largo de cientos de miles de años. Supone la tan esperada materialización de una visión pionera en el mundo del cómic a cargo de uno de los más grandes innovadores del género."

Tú y las almas

3/8/17 | |

You

Tú apareces,
tú te desnudas,
tú entras en la luz,
tú despiertas los colores,
tú coronas las aguas,
tú comienzas a recorrer el tiempo como un licor,
tú rematas la más cegadora de las orillas,
tú predices si el mundo seguirá o va a caer,
tú conjuras la tierra para que acompase su ritmo a tu lentitud de lava,
tú reinas en el centro de esta conflagración
y del primero
al séptimo día
tu cuerpo es un arrogante
                                                      palacio
donde vive
                          el
                               temblor.

Rafael Cadenas.

Ahora que te fuiste, Jeanne Moreau

2/8/17 | |

Las bocas y los signos

1/8/17 | |

El amor empieza cuando se rompen...

El amor empieza cuando se rompen
los dedos
y se dan vuelta las solapas del traje,
cuando ya no hace falta pero tampoco
sobra
la vejez de mirarse,
cuando la torre de los recuerdos, baja o
alta,
se agacha hasta la sangre.

El amor empieza cuando Dios termina
Y cuando el hombre cae,
mientras las cosas, demasiado eternas,
comienzan a gastarse,
y los signos, las bocas y los signos,
se muerden mutuamente en cualquier
parte.

El amor empieza
cuando la luz se agrieta como un
muerto disfrazado
sobre la soledad irremediable.

Porque el amor es simplemente eso:
la forma del comienzo
tercamente escondida
detrás de los finales.

Roberto Juarroz.

Alfred Hitchcock, el toque del maestro (The Master Touch)

31/7/17 | |

El desierto...

24/7/17 | |

"Era un olor familiar y amigo, y sin embargo, después de tanto tiempo, afloraba en él algo mezquino. Le recordaba, sí, los años lejanos, la dulzura de ciertos domingos, las alegres cenas, la niñez perdida, pero hablaba también de ventanas cerradas, de tareas, de limpieza matutina, de enfermedades, de peleas, de ratones."

"Entre tanto el tiempo corría, su latido silencioso mide cada vez más precipitado la vida, no podemos parar ni un instante, ni siquiera para una ojeada hacia atrás. «¡Párate! ¡Párate!», quisiéramos gritar, pero comprendemos que es inútil. Todo huye, los hombres, las estaciones, las nubes; y de nada sirve agarrarse a las piedras, resistir en lo alto de un escollo; los dedos cansados se abren, los brazos se aflojan inertes, nos arrastra de nuevo el río, que parece lento pero jamás se para."

Dos fragmentos de El desierto de los tártaros, de Dino Buzzati.

Este silencio

20/7/17 | |

Calma

Este silencio,
blanco, ilimitado,
este silencio
del mar tranquilo, inmóvil,

que de pronto
rompen los leves caracoles
por un impulso de la brisa,

Se extiende acaso
de la tarde a la noche, se remansa
tal vez por la arenilla
de fuego,

la infinita
playa desierta,
de manera

que no acaba,
quizás,
este silencio,

nunca?

Eliseo Diego.

¡A escribir minicuentos!

17/7/17 | |

Decálogo del escritor de minicuentos
Por José de la Colina

Uno. Escribir o leer cuentos largos acorta la vida.
Dos. Escribir o leer cuentos cortos no alarga la vida, pero la enriquece.
Tres. En la naturaleza del cuento corto está el ser caprichoso, imprevisible e impuntual. No le gusta ser citado, previsto, preparado. El cuento corto simplemente sucede.
Cuatro. Que no te digan que el cuento corto no es profundo. Replícales con este, cortísimo y de quién sabe quién, que trata de toda la condición humana: “Nació, vivió, murió”.
Cinco. No creas que suprimiéndole palabras a un cuento largo obtendrás un cuento corto. El cuento corto suele nacer ya con su justo número de palabras.
Seis. Un cuento, si corto, dos veces buen cuento.
Siete. Más vale cuento corto volando por los aires que novela larga arrastrándose por tierra.
Ocho. El que a cuento corto mata… quizá de novela larga muera.
Nueve. Un cuento de cincuenta páginas es un cuento corto si está narrado con la máxima velocidad. (Pero debes saber que es dificilísimo, prácticamente imposible, lograr esa velocidad en cincuenta páginas.)
Diez. Dios, si existiera, sería un cuento corto… aunque eterno.
Elmalpensante135.

El frío de las seis de la mañana

15/7/17 | |

Canción amarga

En la cara lleva
tres años perdidos
y el frío de las seis de la mañana.

Van a partirte el corazón.
De pronto
la luz apagada,
los pasillos turbios,
la puerta que clava su ruido en la espalda.

Van a partirle el corazón.
Y arrastra
una cadena oscura
de pasiones heladas,
ese frío que cabe solamente
detrás de una palabra.

Y yo la veo caminar,
despacio,
perderse en lo que anda,
fugitiva tristeza que va y viene
de la sombra a la puerta de mi casa.

La luz artificial deja en la calle
el temblor silencioso
de tres barcas ancladas.

cuando ella cruza por mi lado siento
como un golpe de remos
y un murmullo de agua.

Luis García Montero (España, 1958).

Subir hasta el segundo

10/7/17 | |

Secreto

Nos pusimos de acuerdo.

Yo esperaba sin prisa por la esquina,
me hacía el despistado,
hablaba con el niño y los borrachos,
encendía un cigarro o compraba el periódico.

Aparenté no verte
llegar casi sin prisa,
arreglarte un momento en el descapotable,
abrir la puerta,
subir hasta el segundo.

Yo despisté al portero de las barbas rojizas,
y allí,
sin los silencios
del joven que se enfrenta,
sin tu arbolado anillo de goleta
que surca el matrimonio,
a pesar de tus pieles y mi piel,
nos pusimos de acuerdo.

Luis García Montero.

Yo te estoy esperando

4/7/17 | |

Confesiones

Yo te estaba esperando.
Más allá del invierno, en el cincuenta y ocho,
de la letra sin pulso y el verano
de mi primera carta,
por los pasillos lentos y el examen,
a través de los libros, de las tardes de fútbol,
de la flor que no quiso convertirse en almohada,
más allá del muchacho obligado a la luna,
por debajo de todo lo que amé,
yo te estaba esperando.
Yo te estoy esperando.
Por detrás de las noches y las calles,
de las hojas pisadas
y de las obras públicas
y de los comentarios de la gente,
por encima de todo lo que soy,
de algunos restaurantes a los que ya no vamos,
con más prisa que el tiempo que me huye,
más cerca de la luz y de la tierra,
yo te estoy esperando.
Y seguiré esperando.
Como los amarillos del otoño,
todavía palabra de amor ante el silencio,
cuando la piel se apague,
cuando el amor se abrace con la muerte
y se pongan más serias nuestras fotografías,
sobre el acantilado del recuerdo,
después que mi memoria se convierta en arena,
por detrás de la última mentira,
yo seguiré esperando.

Luis García Montero (España, 1958).

Alguien así...

30/6/17 | |

III

Dijeron que un poema
debería ser menos personal;
que eso de hablar de tú o de yo
es cosa de mujeres.
Que no es serio.

por suerte o por desgracia
todavía hago lo que quiero.

Quizá algún día utilice otros métodos
y hable in abstracto.
Ahora sólo sé que si se dice algo
debe ser sobre tema conocido.

Yo sólo soy sincera –y ya es bastante–
hablando de mis propias miserias y alegrías
puedo contar que me gustan las fresas,
por ejemplo,
y que algunas personas
  me caen mal por hipócritas, por crueles
o simplemente porque son estúpidas.
Que no pedí vivir
y que morir no es algo que me atraiga
excepto cuando me hallo deprimida.
Que estoy hecha
sobre todo
de palabras.
Que para poder manifestarme
uso tinta y papel a mi manera.

No puedo remediarlo.
Por más que trate
no escribiré un ensayo
sobre la teoría de los conjuntos.

Tal vez más adelante
encuentre otras formas de expresarme.
Pero eso no me importa ahora;
hoy vivo aquí y en este momento
y yo soy yo
y como tal actúo.

Por lo demás, lamento no complacer a todos.
Creo que ya es bastante mirar hacia mí misma
y tratar de aceptarme
con huesos con músculos
con deseos con penas.
Y asomarme a la puerta y ver pasar el mundo
y decir buenos días. Aquí estoy yo.
Aunque no les guste.
Punto.

Ana María Rodas, Poemas de la izquierda erótica, 1973.

Nada más que un error

24/6/17 | |

Cada uno tiene su pedazo de tiempo...

Cada uno tiene
su pedazo de tiempo
y su pedazo de espacio,
su fragmento de vida
y su fragmento de muerte.

Pero a veces los pedazos se cambian
y alguien vive con la vida de otro
o alguien muere con la muerte de otro.

Casi nadie está hecho
tan sólo con lo propio.
Pero hay muchos que son
nada más que un error:
están hechos con los trozos
totalmente cambiados.
Roberto Juarroz.

¿Por qué la belleza importa?

21/6/17 | |

Por qué la belleza es importante from Delaney on Vimeo.

Sí, ella vendrá

11/6/17 | |

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
—esta muerte que nos acompaña
de la mañana a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un vicio absurdo. Tus ojos
serán una palabra hueca,
un grito ahogado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando a solas te inclinas
hacia el espejo. Oh querida esperanza,
ese día también sabremos
que eres la vida y la nada.

Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como dejar un vicio,
como mirar en el espejo
asomarse un rostro muerto,
como escuchar un labio cerrado.
Nos hundiremos en el remolino, mudos.

Cesare Pavese, 1950. Traducción de Guillermo Fernández.

¡No me vengáis con estéticas!

5/6/17 | |

Lisbon revisited
(1923)

No: no quiero nada.
Ya he dicho que no quiero nada.

¡No me vengáis con estéticas!
¡No me habléis de moral!
¡Llevaos de aquí la metafísica!
¡No me pregonéis sistemas completos, no me pongáis en fila conquistas
de las ciencias(¡de las ciencias, Dios mío, de las ciencias!),
de las ciencias, de las artes, de la civilización moderna!

¿En qué he ofendido a todos los dioses?

¡Si tenéis la verdad, guardáosla!

Soy un técnico, pero sólo tengo técnica dentro de la técnica.
Fuera de eso, estoy loco, con todo el derecho a estarlo.
Con el derecho a estarlo, ¿lo habéis oído?

¡No me fastidiéis, por amor de Dios!

¿Me queríais casado, fútil, cotidiano y tributable?
¿Me queríais todo lo contrario, lo contrario de lo que sea?
Si fuese otra persona, os daría gusto a todos.
Así, como soy, ¡tenéis que aguantaros!
¡Idos al diablo sin mí!
¿Por qué habíamos de irnos juntos?

¡No me cojáis del brazo!
No me gusta que me cojan del brazo. Quiero ser solo.
¡Ya he dicho que soy solo!
¡Ah, qué fastidio querer que sea de compañía!

¡Oh cielo azul —el mismo de mi infancia—,
eterna verdad vacía y perfecta!
¡Oh ameno Tajo ancestral y mudo,
pequeña verdad en la que el cielo se refleja!
¡Oh amargura revisitada, Lisboa de antaño y de hoy!
Nada me dáis, nada me quitáis, nada que yo me sienta sois.

¡Dejadme en paz! No tardo, que yo nunca tardo…
¡Y mientras tarda el Abismo y el Silencio quiero estar solo!

Fernando Pessoa. Traducción de Pilar Gómez.

Gregg Allman, otro que se marcha

27/5/17 | |

Los fragmentos

22/5/17 | |

De Mircea Cartarescu, en Las bellas extranjeras:

 "Estaría bien poder cortar con una tijera los fragmentos más lamentables de tu vida y arrojarlos a la basura. Por desgracia, tu vida se entrecruza con la de tantos individuos que, si los cortaras todos a la vez, te saldría una especie de alfombrilla de papel de esas que hacen los niños, una cadena de hombrecitos que se dan la mano. Más o menos esto es lo que hace el escritor: saca de la página en blanco su cadena de hombrecitos, sus figuras geométricas de una dudosa geometría. Al que sobra, igualmente simétrico, lo arroja a la basura aunque también él representa, en la misma medida que los hombrecillos, la nobleza de la página inicial. Por cada hombrecillo que brota de la tijera en este mundo, muere su gemelo negativo, la forma de la que se ha desprendido y que ha quedado como recuerdo."

Nadie sale indemne

18/5/17 | |

"Nadie sale indemne de su propia vida. Todos llevamos encima los traumas, la infelicidad, las ofensas, los fracasos, las injusticias, la adversidad de los demás. Los mejores de nosotros procuran no perpetuar el mal, no volcar sobre otros, a su vez, el daño que algún otro les ha causado. Pero todos nos torturamos a nosotros mismos recordando al detalle, con una claridad alucinante, en muchas noches de insomnio, episodios de nuestra vida en los que el mal y la perversidad han triunfado."
Fragmento de Las bellas extranjeras, de Mircea Cartarescu. Traducción de Marina Ochoa de Eribe.
Fotograma de Cabo de miedo, 1962.

Thompson, un hombre endemoniado

10/5/17 | |

Dos fragmentos de Una mujer endemoniada, de Jim Thompson:
"Le dije que el mundo estaba lleno de gente agradable. Me hubiera costado demostrárselo, pero de todos modos lo dije."

"Era una vieja con una boca como de halcón y unos ojos pequeños y serviles. Tendría unos setenta años —no creo que nadie pueda hacerse tan feo en menos de setenta años—, pero parecía fuerte y sana."

Y uno de Asesino burlón, también de Thompson:
"Sonó el teléfono. Suavemente, en realidad, si bien pareció estridente y ominoso, como lo parecen todos los teléfonos cuando suenan por la noche en las oscuras habitaciones de hotel."