Una vitrina del TÍA en la Bogotá de los 60

4/4/15 | |

Al caer la tarde o cuando cae la noche

no ser nada para nadie
no ser nadie para nadie
así cae la noche sobre las palabras
astillas de canela para alumbrar
la lámpara con aceite
de esperanza
de esperanza de nada
ni de nadie
mientras en la boca, la sensación amarga de la madera,
la única que puede definir mi historia
la constancia del celacanto
en aguas inaccesibles
la soledad como una cruz de ceniza
la noche cayendo sobre Bogotá
el adiós dicho en lo lento
el adiós y yo insistiendo
en atrapar una última migaja

y cae la noche sobre Bogotá

soy apenas una extranjera
un animal que pasa
o que pasó

María Antonieta Flores.
Recogido en Bogotá en verso. Antología poética, 2007.