Es como la lluvia en una película muda, o como un barco en el fondo del mar, o como una galería de espejos a la hora de cerrar, o como la tumba del ventrílocuo mundialmente famoso, o como el rostro de la novia cuando se sienta a mear después de hacer el amor toda la noche, o como una camisa secándose en el tendal sin una casa a la vista… Bueno, vas pillando la idea. De 'El monstruo ama su laberinto', Charles SIMIC.

Jimmy Reed, ya era tiempo

2/12/06 | |

Ya era tiempo

Nadie en la relojería pudo entender, ni mucho menos justificar, que las aspiraciones de aquel relojito fueran las de llegar a ser reloj despertador y aprender andinismo para subirse al pico más alto de los Andes, poner la alarma a las seis de la mañana y campanear y campanear y campanear, hasta que todo el continente despertara de su sueño.
David Sánchez Juliao.