Es como la lluvia en una película muda, o como un barco en el fondo del mar, o como una galería de espejos a la hora de cerrar, o como la tumba del ventrílocuo mundialmente famoso, o como el rostro de la novia cuando se sienta a mear después de hacer el amor toda la noche, o como una camisa secándose en el tendal sin una casa a la vista… Bueno, vas pillando la idea.
De 'El monstruo ama su laberinto', Charles SIMIC.
LA NOCHE
Acaricia el horizonte de la noche, busca el corazón de azabache que el alba cubre con su carne. Pondrá en tus ojos pensamientos inocentes, llamas, alas y verdores que el sol no inventó.
No te falta la noche, sino su poder.
Paul Eluard. Traducción de Eduardo de Bustos.