Es como la lluvia en una película muda, o como un barco en el fondo del mar, o como una galería de espejos a la hora de cerrar, o como la tumba del ventrílocuo mundialmente famoso, o como el rostro de la novia cuando se sienta a mear después de hacer el amor toda la noche, o como una camisa secándose en el tendal sin una casa a la vista… Bueno, vas pillando la idea. De 'El monstruo ama su laberinto', Charles SIMIC.

Érase una vez un misterio

8/12/09 | |


Resolución de un viejo misterio

Se descubrió que la vida estaba unida a un número más o menos determinado de objetos y que la prolongación de aquella se debía a los recuerdos que éstos sugerían a la persona. Por tanto, la torpeza característica de la vejez no era otra cosa que la manifestación del olvido en forma de rotura o extravío. Con la desaparición o destrucción del último objeto, llegaba la muerte.

Por eso, no es cierto que la mayoría de viejos mueran solos: lo que en realidad pasa es que son aquellos que están solos quienes antes mueren.
Carlos Lapeña Morón