Es como la lluvia en una película muda, o como un barco en el fondo del mar, o como una galería de espejos a la hora de cerrar, o como la tumba del ventrílocuo mundialmente famoso, o como el rostro de la novia cuando se sienta a mear después de hacer el amor toda la noche, o como una camisa secándose en el tendal sin una casa a la vista… Bueno, vas pillando la idea.
De 'El monstruo ama su laberinto', Charles SIMIC.
Arriba, bellísimo cartel de Boris Bilinsky (1900-1948) para Metrópolis (Fritz Lang, 1926).
Matiz
-Era la mujer más hermosa de la tierra – gemía el viudo.
-Yo diría que la más sabrosa – reflexionó el gusano.
Hellen Ferrero