Es como la lluvia en una película muda, o como un barco en el fondo del mar, o como una galería de espejos a la hora de cerrar, o como la tumba del ventrílocuo mundialmente famoso, o como el rostro de la novia cuando se sienta a mear después de hacer el amor toda la noche, o como una camisa secándose en el tendal sin una casa a la vista… Bueno, vas pillando la idea. De 'El monstruo ama su laberinto', Charles SIMIC.

Dormir y conducir

11/5/22 | |

«Él pesca con arpón. Cruzamos el país en un viejo Ford que estuvo arreglando hasta que corría como si fuera nuevo otra vez. Nos turnamos para dormir y conducir y solo tuvimos que gastar dinero en motel dos veces. Eso fue en octubre, después de casarnos en un pesquero, un domingo azul claro del Atlántico.» 

De Adulterio, Andre Dubus (1936-1999).