Es como la lluvia en una película muda, o como un barco en el fondo del mar, o como una galería de espejos a la hora de cerrar, o como la tumba del ventrílocuo mundialmente famoso, o como el rostro de la novia cuando se sienta a mear después de hacer el amor toda la noche, o como una camisa secándose en el tendal sin una casa a la vista… Bueno, vas pillando la idea. De 'El monstruo ama su laberinto', Charles SIMIC.

Perlitas de Charles Simic (2)

29/6/22 | |

Compartí la soledad de mi niñez con una gata negra. Me sentaba durante horas en el alféizar de la ventana mirando la calle desierta mientras ella se quedaba en la cama acicalándose. Al caer la noche, yo me tumbaba en la cama y ella observaba la calle.
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Hoy cumples cincuenta y ocho años. Es domingo, así que la escuela está cerrada salvo por una pareja dándose el lote en el estrado del aula. Sus lenguas, que se anudan sin cesar, están brutalmente teñidas de tinta.
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Un coche fúnebre con un féretro se detuvo a las puertas del cine para que el conductor pudiera pegar la hebra con la mujer de la ventanilla. Echaban una película titulada Diabolique.
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El silencio es tan grande que puedo oír a ese algo que espía mi vida hacer un ruido muy tenue, como el de una carta al deslizarse por un buzón anónimo.


Charles Simic.