Fragmento de un diario
[JULIO Y AGOSTO]
lunes 7 de julio
Mi vecino el señor Rojas pareció sorprendido al encontrarme sentado en la
escalera. Seguramente lo que llamó su atención fue la mirada, notoriamente
triste. Me di cuenta del vivo interés que de pronto le desperté. Siempre me
han gustado las escaleras, con su gente que sube arrastrando el aliento, y la
que baja como masa informe que cae sordamente. Tal vez por eso escogí la
escalera para ir a sufrir.
jueves 10
Hoy puse gran empeño en terminar pronto mis diarias tareas domésticas:
arreglar el departamento, lavar la ropa interior, preparar la comida, limpiar
la pipa… Quería disponer de más tiempo para elaborar los programas y
escoger los temas para mi ejercicio. Es bastante arduo el aprendizaje del
dolor, gradual y sistematizado como una disciplina o como un oficio. Mi
vecino estuvo observándome largo rato. Bajo la luz amarillenta del foco,
debo parecer transparente y desleído. El diario ejercicio del dolor da la
mirada del perro abandonado, y el color de los aparecidos.
Amparo Dávila, escritora mexicana (1923 - 2020)

0 comments:
Publicar un comentario