Es como la lluvia en una película muda, o como un barco en el fondo del mar, o como una galería de espejos a la hora de cerrar, o como la tumba del ventrílocuo mundialmente famoso, o como el rostro de la novia cuando se sienta a mear después de hacer el amor toda la noche, o como una camisa secándose en el tendal sin una casa a la vista… Bueno, vas pillando la idea. De 'El monstruo ama su laberinto', Charles SIMIC.

Jeremiah, aves de presa

29/4/26 | |


El mundo colapsó y lo que quedó es casi el Viejo Oeste. Hay caballos, violencia fronteriza, comunidades que sobreviven como pueden, ausencia total de estado o ley. La tecnología desapareció o quedó en ruinas. Jeremiah es un western disfrazado de ciencia ficción, o al revés. Jeremiah es un joven que recorre ese mundo junto a Kurdy, su compañero inseparable. Kurdy es enorme, impulsivo, con un sentido del humor físico. Jeremiah es más reflexivo, más vulnerable. Funcionan como pareja clásica de road movie: el mundo se descubre a través de sus desplazamientos.
Desconéctacte del Instagram y atrévete a leer Jeremiah, de Hermann.

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