Es como la lluvia en una película muda, o como un barco en el fondo del mar, o como una galería de espejos a la hora de cerrar, o como la tumba del ventrílocuo mundialmente famoso, o como el rostro de la novia cuando se sienta a mear después de hacer el amor toda la noche, o como una camisa secándose en el tendal sin una casa a la vista… Bueno, vas pillando la idea. De 'El monstruo ama su laberinto', Charles SIMIC.

Decálogo del trabajo doméstico

23/6/26 | |

Decálogo del trabajo doméstico

 
Hoy no harás las camas. No abrirás las persianas. No recogerás la toalla todavía húmeda de la noche anterior tirada junto al peluche destripado y el cepillo de pelo rosa. No sacarás la ropa sudada vuelta a guardar en los cajones. No recogerás la basura que quedó afuera del bote. No juntarás la ropa sucia que no pusieron en la canasta de la ropa sucia. No limpiarás los escusados. No tallarás las tinas blancas con cloro. No abrirás las ventanas para orear los cuartos. No sacudirás las almohadas para que queden esponjosas. No estirarás las cobijas de las camas. No lavarás. No plancharás. No pretenderás que el trabajo no remunerado no es trabajo. No le darás sentido al desorden. [No, no lo harás.] No, no serás domesticada.

Gaëlle Le Calvez, traducido por Robin Myers. 

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