Las mujeres y las muchachas me asustaban. No podía dirigirme a ellas ni borracho ni colocado ni sobrio. Me enamoré perdidamente de Heidi, la hermana de Fritz, pero no me correspondió. Me enamoré perdidamente de su amiga Sally. No me correspondió. Me enamoré perdidamente de chicas llamadas Mary, Jan y Jane. Me enamoré perdidamente de todo Hancock Park.
Fragmento de Mi vida de golfo, de James Ellroy (Destino: la morgue).

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