Pero ella quiere poner clavos, cambiar las cosas de lugar, colgar el bolso del colegio, dejar un espacio para cuando se gane una medalla, aunque sabe que nunca gana nada. Quiere hacerse un espacio en las paredes, pero cree imposible que Papá le deje poner algo. Estira la manos desde la cama, saca un collar de la mesa tocador sobre la que siempre hay perfume de hombre, crema de afeitar de hombre, talco de hombre y, en los cajones, entre cables enredados y controles sin baterías, collares de Isa, anillos de plástico y lápices de colores. Se pone el collar y entra al baño.
Fragmento de Maldeniña, de Lorena Salazar Masso.
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