(10) A las siete de la mañana, la vecina baja del tercer piso de la casa, con su holgado uniforme de cirujana, sube a su auto y sale rumbo al hospital. Primero, escuchas sus pasos en la escalera; luego, la contemplas a través de la ventana mientras se dirige a su auto. Es menuda, de cabello oscuro, ojos claros; con una guapura contenida, casi oculta. ¿Cuántas veces a lo largo de tu vida has visto con deseo a una vecina a la que nunca abordarás?
Horacio Castellanos Moya.