Es como la lluvia en una película muda, o como un barco en el fondo del mar, o como una galería de espejos a la hora de cerrar, o como la tumba del ventrílocuo mundialmente famoso, o como el rostro de la novia cuando se sienta a mear después de hacer el amor toda la noche, o como una camisa secándose en el tendal sin una casa a la vista… Bueno, vas pillando la idea. De 'El monstruo ama su laberinto', Charles SIMIC.

A las siete de la mañana...

3/10/26 | |

(10) A las siete de la mañana, la vecina baja del tercer piso de la casa, con su holgado uniforme de cirujana, sube a su auto y sale rumbo al hospital. Primero, escuchas sus pasos en la escalera; luego, la contemplas a través de la ventana mientras se dirige a su auto. Es menuda, de cabello oscuro, ojos claros; con una guapura contenida, casi oculta. ¿Cuántas veces a lo largo de tu vida has visto con deseo a una vecina a la que nunca abordarás?

Horacio Castellanos Moya.