Es como la lluvia en una película muda, o como un barco en el fondo del mar, o como una galería de espejos a la hora de cerrar, o como la tumba del ventrílocuo mundialmente famoso, o como el rostro de la novia cuando se sienta a mear después de hacer el amor toda la noche, o como una camisa secándose en el tendal sin una casa a la vista… Bueno, vas pillando la idea. De 'El monstruo ama su laberinto', Charles SIMIC.

Lolita Jay, qué bonito acordeón!

16/9/11 | |

Para mi hermano Camilo, fanático de los acordeones, este pequeño regalo:
Le daba la misma carta cada mañana para verle recobrar la ilusión. Era lo único bueno de la enfermad, cada vez que la leía era la primera. Teresa di Lamargo.