Es como la lluvia en una película muda, o como un barco en el fondo del mar, o como una galería de espejos a la hora de cerrar, o como la tumba del ventrílocuo mundialmente famoso, o como el rostro de la novia cuando se sienta a mear después de hacer el amor toda la noche, o como una camisa secándose en el tendal sin una casa a la vista… Bueno, vas pillando la idea. De 'El monstruo ama su laberinto', Charles SIMIC.

Algunas viejas tambaleantes

13/4/22 | |

 VIEJAS TAMBALEANTES

Como era demasiado curiosa, una vieja se tambaleó y cayó de su ventana; cayó a la calle y se hizo pedazos. Otra vieja se asomó a la ventana para ver a la que se había caído pero, como era demasiado curiosa, también cayó y se hizo pedazos. Luego una tercera vieja cayó de su ventana; y una cuarta, y una quinta. Cuando la sexta vieja cayó de su ventana me aburrí de mirarlas y caminé hasta el Mercado Maltsev, donde, se decía, alguien le había regalado a un ciego una bufanda tejida.

Daniil Jarms.